Protocolos del Comité de Discernimiento Congregacional
Descripción general
- La información que proporciona el CDC es una contribución esencial y única al proceso general.
- El propósito de las conversaciones de discernimiento en curso es el descubrimiento: una prueba mutua de la vocación.
- La tarea del CDC es conocer a la persona; sus antecedentes, su ministerio actual, su comprensión de la vocación y cómo podría vivir esa vocación.
- La CDC debe mirar más allá de los deseos individuales y considerar las necesidades de la iglesia en general.
- El contenido de los temas tratados entre los miembros del CDC y la persona que realiza el discernimiento permanece confidencial. El resumen final del informe del CDC se comparte con el clero patrocinador.
- Por lo general, todos los miembros del CDC experimentan un crecimiento en su propia fe.
Los cánones de la Iglesia Episcopal exigen una «investigación minuciosa de las aptitudes físicas, intelectuales, morales, emocionales y espirituales» de los candidatos al postulantado. Estos criterios determinan la idoneidad para el ministerio ordenado, pero no se limitan necesariamente a este. Son característicos de la vida cristiana en general y se aplican a todos los bautizados.
Si bien la responsabilidad principal de discernir el llamado al ministerio recae en la comunidad de fe (clérigos y líderes laicos, así como el órgano rector), esta responsabilidad también incluye al obispo, la Comisión de Ministerio y el Comité Permanente. Para garantizar la equidad entre todos los participantes en la evaluación de un llamado al ministerio, es fundamental que se utilicen los mismos criterios en todas las etapas del proceso de discernimiento y que quien lo realiza conozca las directrices aplicables.
Este proceso insiste en que las personas sean tratadas con respeto como miembros del cuerpo de Cristo y que se les presupone llamadas al liderazgo en algún nivel. La tarea principal del CDC es, en sí misma, un ministerio para estas personas, ayudándolas a discernir si su ministerio será de liderazgo laico u ordenado en la iglesia.
Conversaciones y reflexión sobre el discernimiento
El CDC ayuda a los hermanos en Cristo a clarificar su vocación en la comunidad de todos los bautizados. Por lo tanto, las reuniones del CDC no son entrevistas, sino momentos de exploración de la vida espiritual de la persona, y requieren que sus miembros se muestren abiertos y vulnerables para compartir sus propias experiencias y dejarse transformar por el Espíritu Santo.
La perspectiva de una conversación reflexiva entre el CDC y la persona que busca discernimiento puede generar mucha ansiedad, no solo para quien busca discernimiento, sino también para los miembros del CDC. Muchos miembros pueden sentirse incapaces y poco preparados para hacer recomendaciones que afectan la vida de tantas personas. Si bien nada puede eliminar esta tensión inherente, las pautas de conversación y la orientación previa pueden ayudar a que todos se sientan más cómodos. Dado que es útil no solo saber qué preguntas hacer, sino también cómo hacerlas, a continuación se presentan algunas pautas. No deben usarse al pie de la letra, sino con criterio, flexibilidad y oración. Cada miembro del CDC es responsable de asegurarse de que se aborden preguntas clave específicas, ya sea directa o indirectamente, antes de que finalice el período formal de discernimiento.
Principios generales para los debates
Procure considerar la amplitud del ministerio en la diócesis, no solo la orden específica (líder laico, diácono, sacerdote, religioso) a la que esta persona podría estar llamada. Recuerde que los miembros del Comité de Diálogo Diocesano actúan no solo en su propio nombre, sino también en nombre del pueblo de Dios en su congregación. Una preparación minuciosa para las reuniones debería garantizar un proceso relativamente uniforme.
Procure crear un sentido de reciprocidad o colaboración entre el discernidor y los miembros del CDC. Al considerar los temas a tratar, puede ser útil evaluarlos con las siguientes preguntas: ¿Qué tiene que ver esto con el liderazgo en la Iglesia? ¿Por qué necesitamos saberlo? ¿Estaría dispuesto a responder la misma pregunta sobre mí mismo? Es importante recordar que el propósito subyacente a cualquier pregunta debe ser llegar a esta idea fundamental: ¿Qué puede suceder en la vida de la Iglesia y sus miembros a través del liderazgo de esta persona? Los miembros del CDC también pueden considerar que cualquier respuesta dada puede ser menos importante que el sentimiento o la actitud que la motiva. Por lo tanto, preste atención a aspectos como el nivel de energía, la sinceridad, el entusiasmo, la sensibilidad, el respeto por las diferencias y la evidencia de una fe personal contagiosa.
Otros consejos:
- Es importante conocer no solo la vida de oración y el camino espiritual de quien realiza el discernimiento, sino también cómo guiaría, dirigiría y acompañaría a otras personas en el suyo.
- Al hablar de cuestiones sociales, la forma en que un individuo expresa su testimonio cristiano puede ser más importante que el ideal ideológico.
- Las claves para evaluar la capacidad administrativa se manifiestan en la forma en que una persona ha manejado la correspondencia y los trámites durante el período de discernimiento. La manera en que organiza y administra sus propios asuntos revela mucho sobre cómo se espera que organice y administre la vida y los ministerios de una congregación.
- Recuerda que las personas se encuentran en un proceso de discernimiento en el que reflexionarán con muchas personas diferentes en distintos entornos.
- La retroalimentación que se brinda a cada persona en las recomendaciones de los CDC puede contribuir a su crecimiento personal y ser beneficiosa para la Iglesia.
- Cuando los corazones están abiertos a la guía de Dios, hay buenas razones para esperar que Dios bendiga el proceso, las recomendaciones de los CDC y la forma en que cada persona las reciba.
Estructuración de las reuniones del comité
Independientemente del tiempo asignado a cada reunión de los CDC, se debe procurar maximizar los resultados, respetando al mismo tiempo las limitaciones de tiempo de cada participante. A continuación, se ofrecen algunas recomendaciones generales para la conducción de cada sesión:
- Comienza y termina con una oración.
- Establece una buena relación desde el principio.
- Entonces, manos a la obra.
- Se deberá designar a una persona para que tome notas detalladas.
- No te centres en un solo tema, por muy interesante que sea.
- Finalice la reunión a la hora acordada.
- Después de cada reunión, el encargado de discernir puede retirarse, lo que permite a los miembros del CDC compartir sus primeras impresiones y planificar la próxima reunión.
Ejemplo de oración inicial:
Dios misericordioso y amoroso, tienes un plan para cada uno de nosotros. Nos ofreces a cada uno un futuro lleno de esperanza. Concede a nuestro Comité la sabiduría de tu Espíritu para que podamos discernir tu plan para nuestro discípulo, (nombre), a través de los dones que le has dado, en aquellos lugares donde su más profunda alegría se encuentra con la necesidad del mundo y en las circunstancias de su vida diaria. Al comenzar esta reunión, te pedimos que compartas con nosotros la sabiduría de tu Espíritu, para que podamos amarte con todo nuestro corazón y elegir tu voluntad por encima de todo. Hacemos esta oración por Cristo nuestro Señor. Amén.
Ejemplo de oración final:
Dios santo y dador de vida, te damos gracias por acompañarnos mientras discernimos las maneras únicas en que llamas a nuestra persona, (nombre), a vivir su llamado. Al concluir nuestra reunión, Dios bueno y amoroso, te pedimos que sigas con nosotros y que estés especialmente cerca de (nombre), llenándola con tu Espíritu Santo, inspirándola y liberándola para que responda generosamente a tu llamado. Porque creemos en nuestros corazones que es tu deseo que todas las personas descubran su gozo más profundo para que tengamos vida, y vida en abundancia. En el nombre de Jesús oramos. Amén.
Formular las preguntas
El Comité de Desarrollo Diocesano (CDC) debe acordar de antemano las preguntas de debate que se incluirán en cada reunión y anotarlas con anticipación. Estas preguntas constituyen el núcleo del debate y guían la reflexión. Deben basarse en los criterios de la misión (necesidades ministeriales de la diócesis, cualidades de liderazgo específicas, habilidades especiales requeridas, etc.). Las preguntas capciosas no tienen cabida en los debates del CDC.
Incluya preguntas específicas basadas en una autobiografía espiritual previamente preparada que la persona haya proporcionado al equipo. La autobiografía espiritual (5-7 páginas) debe abordar las siguientes cuestiones del discernidor:
- antecedentes y experiencia religiosa;
- Experiencia pasada y presente en la participación y el liderazgo en la Iglesia;
- sentido de vocación y espiritualidad;
- relaciones significativas;
- visión de cómo su ministerio contribuirá a la Iglesia y a la comunidad.
Generalmente, es más útil centrarse en cómo funciona la persona que discierne, en lugar de en cómo expresa conceptos. Intente obtener relatos de experiencias reales, en vez de una exposición de teoría o una lista de credenciales. Una regla general: la forma en que una persona habla sobre cómo manejó una situación en el pasado indica cómo podría actuar en el futuro. Recuerde que estas conversaciones no son entrevistas propiamente dichas. Más bien, mediante la escucha y el intercambio mutuo, buscamos la mejor manera para que cada persona sirva a Dios y a la Iglesia.
Evite las preguntas que permiten respuestas de “Sí/No” o breves. Algunos ejemplos de preguntas bien formuladas son:
- “Cuéntanos alguna vez en la que…”
- “¿Qué quieres que sepamos sobre…?”
- “Danos un ejemplo de…”
- “Usted dice… sobre sí mismo. ¿Cómo lo ha demostrado?”
- “Describe una experiencia en la que…”
- “¿Cómo lo haces…?”
- “¿Cuál es su experiencia con…?”
Importante: No existen respuestas correctas o incorrectas en ningún aspecto del interrogatorio. No hay una prueba de fuego política o ideológica. Cada respuesta contribuye a determinar la naturaleza de la respuesta del discernidor al llamado al ministerio. Teniendo esto en cuenta, conviene observar si la persona recurre de forma natural, atractiva y segura a los recursos de la educación, la experiencia y la fe.
¿Qué está prohibido?
Muchas preguntas personales son ilegales en las entrevistas de trabajo y pueden considerarse discriminatorias. Si bien las conversaciones con los CDC no son entrevistas laborales, la Diócesis de Los Ángeles desea respetar esta política. Por lo tanto, las conversaciones con los CDC se regirán por el principio: «No hagas una pregunta que no responderías tú mismo». En otras palabras, si no te sientes cómodo respondiendo una pregunta, ¡no la hagas!
Esto no significa que deban evitarse las preguntas personales. Dentro del proceso de discernimiento, cierta conversación personal no solo es apropiada, sino también necesaria, dada la expectativa de la Iglesia de que este proceso le permita conocer a fondo a todas las personas que buscan un mayor ministerio. Lo que se cuestiona es la conveniencia de dicha conversación en un lugar público. Huelga decir que, por ello, la confidencialidad es primordial. Los temas de conversación deben ser considerados con delicadeza por el CDC con antelación y puestos a prueba mediante preguntas entre los miembros.
Se pueden formular las siguientes preguntas:
“¿Qué quieres que sepamos sobre…?”
- …¿cuáles son tus metas para tu desarrollo personal?
- …¿cómo planificas y utilizas tu tiempo libre?
- ¿Qué libros estás leyendo?
- ¿Qué haces para divertirte?
- …¿Qué te ha gustado y qué no te ha gustado de cómo se ha desarrollado tu vida y tu ministerio hasta ahora?
Los CDC no deben utilizar los debates de las reuniones para plantear preguntas relacionadas con:
- Historial matrimonial.
- Sexualidad u orientación sexual.
- Asuntos financieros personales.
- Antecedentes de abuso de sustancias o enfermedad mental.
Debería ser cada persona quien inicie cualquier conversación sobre estos temas.
Si estas áreas preocupan al CDC, se buscará la manera de abordarlas. Generalmente, el mentor del CDC, el sacerdote patrocinador o la Oficina Diocesana de Formación pueden ayudar a resolver cualquier duda relacionada con una persona.
Esquema propuesto de temas para las reuniones de los CDC
Entendiendo que cada discernimiento es único, el siguiente esquema puede ser útil para iniciar un CDC y asegurar que se aborden todos los temas relevantes. Se debe permitir que el flujo particular de cada CDC se desarrolle de forma natural, por lo que el orden de este esquema no debe considerarse rígido ni inflexible a las inspiraciones del Espíritu. A continuación, se sugieren siete fases para el proceso del CDC, con ejemplos de preguntas para iniciar la conversación. Cada fase puede requerir más de una reunión. Recuerde que retomar una fase anterior puede ser útil a medida que surge nueva información.
Fase 1: Conociéndonos
Este es un momento importante tanto para quien busca discernir como para los miembros del CDC para compartir sus historias y comenzar a confiar los unos en los otros. Quien busca discernir presenta oralmente su autobiografía espiritual para brindar información sobre su personalidad, fortalezas y debilidades, e incluye cuatro o cinco experiencias de vida significativas que han contribuido a moldear su identidad y rumbo vital actuales. Los miembros del CDC deben familiarizarse con las siguientes características de quien busca discernir.
- Habilidades de comunicación
- Capacidad para relacionarse con los demás
- Integridad personal y autoestima
- Salud física y energía
- Dotes y fortalezas intelectuales
- Sentido de las propias fortalezas y debilidades
Se invita a los miembros del grupo a compartir brevemente su propia autobiografía espiritual. Los miembros del CDC y el discernidor pueden reflexionar sobre los puntos en común del camino espiritual.
Fase 2: Exploración de dones para el ministerio
El investigador y los miembros del CDC pueden participar en un Inventario de Dones Espirituales, un Test del Eneagrama, una evaluación Myers-Briggs o cualquier otro tipo de evaluación de personalidad/dones. Se proporcionarán recursos para estas evaluaciones previa solicitud. Tómese un tiempo para compartir los resultados y las respuestas de las evaluaciones.
- ¿Están los miembros utilizando sus dones en sus respectivas vocaciones? Recuerden que el ministerio no se limita a lo que sucede en la iglesia, sino que abarca toda nuestra vida.
- ¿Qué nuevas posibilidades de ministerio podría abrirle este inventario?
- ¿Qué limita el ejercicio de estos dones?
- ¿Cuál es el propósito de nuestros dones y talentos?
- ¿Cómo percibe el observador sus fortalezas y debilidades?
Fase 3: La misión de la Iglesia: ¿Cuál es nuestro propósito?
El Libro de Oración Común (855) contiene nuestra declaración de misión:
“La misión de la iglesia es restaurar la unidad de todas las personas con Dios y entre sí en Cristo.”
- Si la iglesia se dedica a restaurar las relaciones correctas, nuestro propósito mismo presupone un estado actual de relaciones rotas. Menciona algunos ejemplos de relaciones rotas que observes actualmente. ¿Qué factores impiden que las personas vivan en una relación correcta con Dios? ¿Y con su prójimo?
- ¿Cómo concibe su comunidad de fe actual trabajando por la reconciliación de las personas con Dios y entre sí? ¿Qué posibilidades imagina para el futuro?
- Frederick Buechner define la vocación como un punto de encuentro donde nuestra mayor alegría se halla con la necesidad más profunda del mundo. Tómese un tiempo para identificar algunos de los dones, recursos y pasiones de su congregación actual; también identifique algunas necesidades en su comunidad. ¿Dónde observa ya participación y dónde existen futuras posibilidades de encuentro?
- ¿Qué visión u objetivos particulares tiene la persona que está discerniendo su futuro ministerio?
Fase 4: Honrando nuestros votos bautismales
Reflexiona sobre las promesas que todos los cristianos hacen en el pacto bautismal y responde a estas preguntas:
- ¿Cómo honramos nuestros votos bautismales en nuestra vocación actual?
- ¿Cómo podemos estar más abiertos a la presencia de Cristo entre nosotros?
- ¿Hay áreas de tu vida en las que te resulta más fácil ser fiel?
- ¿Hay áreas en las que te cuesta ser fiel?
- ¿Cómo ha cambiado y crecido tu fe durante tu camino espiritual?
Fase 5: Discernir una vocación
Comenten qué les llama la atención al grupo en las historias sobre figuras bíblicas: Moisés, Ester, Rut, Jonás, Jeremías, Isaías, David, María, etc.
Dios nunca parece llamar a las personas más inteligentes, seguras de sí mismas, elocuentes o talentosas; más bien, Dios capacita a quienes Él llama. Consideremos el testimonio de Pablo en 1 Corintios 1, donde su definición de «ministerio exitoso» es, paradójicamente, un fracaso absoluto a los ojos del mundo.
- ¿Cómo influye nuestra adoración a un Dios crucificado en nuestra comprensión de lo que significa un ministerio "exitoso"?
- ¿Cómo has visto a Dios obrar a través de las debilidades y los fracasos humanos?
- ¿Qué diferencia hay en que sea Cristo quien nos elija primero y no nosotros quienes elijamos primero a Cristo?
- ¿Cuáles son algunos indicios de que se tiene el llamado al ministerio laico o al ministerio ordenado?
- Analicen el significado del sentido de vocación de quien busca discernir su fe: proveniente de Dios, de la comunidad y en el contexto de la familia y los amigos.
- ¿Cómo se pone en práctica esta vocación? ¿Se lleva a cabo en un contexto intercultural o bilingüe?
Fase 6: Las Órdenes del Ministerio
Antes de esta fase: El discernidor y todos los miembros de los CDC deben revisar las entrevistas en video que se encuentran aquí , donde miembros de cada orden ministerial discuten las oportunidades, los desafíos y los dones especiales que se requieren para este tipo de ministerio.
- Describe el ministerio de un laico en la iglesia. ¿Cómo puede una persona ser ministro si no está ordenada?
- ¿Qué características definen a un diácono? ¿Qué podemos aprender de Jesús, nuestro Señor Siervo, acerca del ministerio del diácono?
- Si todos estamos llamados a servir a los demás (Diakonia), ¿por qué deberían ordenarse diáconos?
- ¿Qué define a un sacerdote? ¿Qué podemos aprender de Jesús como Sumo Sacerdote sobre el papel del sacerdote?
- ¿Existe algún papel para un sacerdote en áreas distintas al "trabajo parroquial" específico y, de ser así, de qué manera?
- ¿En qué se diferencian entre sí los ministerios de todos los bautizados, el diaconado y el sacerdocio?
- ¿Por qué se suele idealizar al clero? ¿Cuáles son los peligros de esto y cómo se pueden evitar los riesgos?
- ¿Cómo entiende usted la relación de responsabilidad, autoridad y obediencia entre los ministros ordenados?
- Invita a la persona a reflexionar sobre sus reacciones personales ante la responsabilidad, la autoridad y la obediencia. De las tres, ¿cuál le resulta natural? ¿Cuál representa un desafío?
- Invite a la persona que está discerniendo a compartir su comprensión de cada rol ministerial y a articular a cuál se siente atraída y por qué.
Fase 7: Calculando el costo del discipulado
Se invita al cónyuge o pareja de la persona que está discerniendo su vocación a participar en esta fase, donde se pueden discutir desafíos logísticos, financieros y familiares específicos en el contexto del futuro ministerio de dicha persona.
- ¿Cómo se relacionan las instrucciones de Cristo a los doce con el costo del discipulado y el hecho de tomar la cruz hoy en día?
- ¿Cómo podemos diferenciar entre “tomar la cruz” y autoproclamarse mártir (desarrollar un síndrome de mártir)? ¿Cuáles son las diferencias de actitud?
- ¿Cómo se logra mantener la energía para la maratón y no para la carrera de velocidad?
- ¿Cómo encajan las relaciones significativas de la persona que realiza el discernimiento (cónyuge/pareja, hijos, otras personas) en su sentido de vocación?
- Si responder a esa llamada pudiera afectar la carrera profesional de otro miembro de la familia, ¿qué conversaciones se han mantenido?
- ¿Se ha reflexionado sobre las posibles tensiones personales y financieras?
Registro de entrada a mitad de camino
En algún momento de estas fases, cuando el Comité de Divulgación (CDC) sienta que ha llegado a la mitad del proceso, o cuando surjan problemas difíciles que requieran ayuda externa, el mentor del CDC puede facilitar una reunión de seguimiento a mitad de camino. Los miembros del grupo se comunicarán entre sí, compartirán cualquier descubrimiento que deba discutirse con la persona que está discerniendo y, tal vez, darán una impresión general sobre cualquier problema relacional que tenga el grupo. La persona que está discerniendo puede compartir cómo el discernimiento está moldeando su vocación. Si el comité se ve afectado por desafíos en la dinámica grupal (como si una persona monopoliza la conversación, los participantes dejan de asistir, se rompe la confidencialidad o se produce algún tipo de manipulación), el mentor del CDC puede sugerir algunas intervenciones para retomar el rumbo. Si hay temas particularmente espinosos que discutir, el mentor podría necesitar reunirse con el comité y la persona que está discerniendo por separado.
Los siguientes pasos para el Comité de Divulgación, además de concluir las fases restantes, podrían incluir finalizar el proceso y dar cierre al grupo, dedicar tiempo a abordar la dinámica grupal o confrontar al participante con problemas o impedimentos que puedan afectar su futuro ministerio. Supongamos, por ejemplo, que el participante desconoce que tiene un gesto que la mayoría de la gente considera ofensivo o molesto. Dado que los miembros del comité aprecian al participante y desean lo mejor para él, su amor les exige que le comuniquen esta verdad con delicadeza y cariño. Después de todo, ¿acaso no todos agradeceríamos escuchar este tipo de noticias difíciles de una manera amorosa y con oración? Hablar la verdad con amor es una parte importante de este proceso formativo de discernimiento.
Reflexiones finales
Si bien las conversaciones serán personales y únicas, cabe esperar que exista suficiente uniformidad en el proceso y el contenido para que las conclusiones sobre la persona en cuestión puedan alcanzarse y compararse con imparcialidad y precisión.
A lo largo del proceso de discernimiento, se hará evidente que surgen y se responden preguntas sin que se formulen, que la respuesta a una pregunta aparece al hablar de otra, o que la conversación da pie a nuevas preguntas que no se habían planteado previamente. Es probable que estos sean indicios de un buen proceso, más que de imperfecciones. Por muy cuidadosamente que una persona y un CDC preparen su documentación, la interacción interpersonal es la que tiene más probabilidades de revelar lo que es realmente importante y necesario para el proceso de discernimiento mutuo en el que ambos participan.