f. 27 de agosto de 2009

La canóniga Betty Connelly, veterana líder laica de la Diócesis de Los Ángeles y de la Iglesia Episcopal en general, falleció el 27 de agosto en Newport Beach, California, donde había estado hospitalizada la semana anterior tras sufrir un derrame cerebral. Tenía 85 años.

Connelly representó a la Diócesis de Los Ángeles como diputada a la Convención General en seis ocasiones (1982-1997) y formó parte del Comité sobre el Estado de la Iglesia. Fue miembro del Consejo Ejecutivo (1982-1988) y del Consejo de Administración del Fondo de Pensiones de la Iglesia, que la homenajeó en su informe anual de 1998. Fue una figura destacada en la Fraternidad Anglicana de Oración y defensora de Episcopal Relief and Development (entonces Fondo del Obispo Presidente para el Socorro Mundial), organización de la que fue co-representante diocesana.

En otro cargo dentro de la Iglesia, Connelly fue presidenta de la Asociación de Mujeres de la Iglesia Episcopal (ECW, por sus siglas en inglés), presidiendo la Reunión Trienal de la ECW en 1979. Fue presidenta de la ECW en la Diócesis de Los Ángeles.

Entre otros cargos locales, Connelly fue miembro del Consejo Diocesano y del Comité Permanente. En 1993, en reconocimiento a su extensa trayectoria, fue nombrada canóniga honoraria del Centro Catedralicio de San Pablo en Los Ángeles.

“Muchos de nosotros conocíamos a Betty como una amiga y consejera de confianza durante muchos años, y la echaremos mucho de menos”, dijo el obispo de Los Ángeles, J. Jon Bruno.

Connelly nació en 1924 en Los Ángeles y estudió en el Pomona College. Ella y su esposo, Dan, estuvieron casados durante 63 años y residieron últimamente en Costa Mesa, California.

Le sobreviven su esposo, sus tres hijos: Richard (Janice), de Shell Beach, California; Patrick (Terri), de West Chester, Pensilvania; y Kathi (Rick) Liebermann, de Newport Beach; nueve nietos y siete bisnietos.

La Eucaristía conmemorativa está programada para las 11 de la mañana del sábado 12 de septiembre en la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles, en Corona del Mar, donde los Connelly han sido feligreses en los últimos años.