13 de febrero de 1937 – 19 de enero de 2013

El reverendo canónigo Fernando C. Gómez, sacerdote de larga trayectoria en la diócesis y antiguo vicario de la iglesia de La Magdalena en Glendale, falleció el 19 de enero a los 75 años.

Al canónigo Gómez le sobreviven Adela, su esposa durante 50 años, su hijo Antonio, su hija Mónica y sus respectivas familias.

La Eucaristía de Réquiem se celebró el 23 de febrero en el Centro Catedralicio de San Pablo. El obispo diocesano J. Jon Bruno presidió la ceremonia.

El ministerio ordenado del canónigo Gómez abarcó 50 años e incluyó liderazgo estratégico en contextos bilingües e hispanos, así como en el movimiento Cursillo. Se jubiló de La Magdalena en 2002, tras haber ejercido como vicario desde 1983. En ese entonces, también se desempeñó como director de Casa Rusack, un centro de ministerio latino fundado en la década de 1980 y posteriormente integrado a programas diocesanos. Además, fue capellán voluntario en la Cárcel Central de Hombres de Los Ángeles. En 1993, el obispo Frederick H. Borsch lo nombró canónigo honorario del Centro de la Catedral.

Fernando Catalino Gómez nació el 13 de febrero de 1937 en Guantánamo, Cuba. Se licenció en teología en el Seminario Unión de Matanzas, Cuba, y fue ordenado diácono y sacerdote por el obispo cubano Romualdo González. Sirvió en varias congregaciones en Cuba antes de colaborar, entre 1969 y 1970, en el personal de la catedral anglicana de Madrid. En 1970 se convirtió en sacerdote obrero a cargo del ministerio hispano en la Iglesia del Mesías de Santa Ana, y posteriormente fue vicario parroquial de la Congregación de San Atanasio en Echo Park, entre 1971 y 1977. Después, fue vicario de la antigua congregación de la Resurrección en Los Ángeles, antes de ser nombrado párroco de La Magdalena en Glendale.

En 1985, también fue nombrado miembro del equipo pastoral como vicario de la parroquia de la Sagrada Familia en North Hollywood.

El canónigo Gómez fue miembro durante mucho tiempo del Grupo Diocesano del Programa de Ministerios Hispanos y de su predecesora, la Comisión Hispana, además de servir como asesor espiritual en la Secretaría del Cursillo. Fue miembro de la Asociación Hispana Ecuménica para la Educación Teológica y participó en el Comité de Planificación de Lambeth.