El reverendo canónigo George Woodward III, rector de la iglesia de San Edmundo en San Marino, ha sido nombrado canónigo para la inclusión pastoral de la Iglesia Episcopal de El Salvador, según anunció el obispo Martín Barahona de la diócesis centroamericana en una carta el 20 de noviembre.

George Woodward posa con Carmen Milagro Flores, líder de una de las comunidades de Anemona en El Salvador, que surgieron tras la destrucción de las viviendas de unas 168 familias a causa de un huracán. Cristosol ha participado activamente en la asistencia a los habitantes del pueblo para que obtengan estatus legal y servicios básicos.
Woodward continuará como rector de St. Edmund's y sacerdote de la Diócesis de Los Ángeles, pero asesorará a Barahona y a la Diócesis de El Salvador sobre cómo fomentar una mayor inclusión para tres grupos: las personas con discapacidad física, la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transgénero) y los jóvenes en situación de riesgo. Será investido como canónigo el 18 de enero de 2014 a las 16:00 horas en la Iglesia Anglicana de San Juan Evangelista en San Salvador. Se invita a asistir al clero y a los laicos de la Diócesis de Los Ángeles.
Barahona realizó el nombramiento con el consentimiento y el apoyo del obispo de la diócesis de Los Ángeles, J. Jon Bruno, quien nombró a Woodward canónigo honorario del Centro Catedralicio de San Pablo en 2011.
Woodward preside el Grupo de Programas de Alianzas Globales de la Diócesis de Los Ángeles, que supervisa la relación de hermanamiento entre la diócesis y la Diócesis de El Salvador. Durante muchos años ha asesorado y defendido los intereses de la Iglesia Episcopal en El Salvador.
«El obispo Barahona ha impulsado iniciativas importantes relacionadas con la lucha contra las pandillas y la juventud en riesgo, en colaboración con el Ministerio de Diversidad Sexual y con personas con discapacidad», declaró Woodward a The Episcopal News al explicar su nuevo cargo. «Mi tarea consistirá, en gran medida, en visibilizar estas preocupaciones en lo que respecta a El Salvador, tanto en nuestra diócesis como en la Iglesia Episcopal en general».
Según afirmó, los modelos ya implementados en la diócesis de Los Ángeles y en la Iglesia Episcopal en general serán de gran ayuda para El Salvador. «En nuestra diócesis contamos con ministerios muy desarrollados en cada una de estas áreas, y compartir nuestra experiencia junto con las iniciativas salvadoreñas incipientes sería un gran estímulo y una ayuda práctica para la Iglesia en El Salvador», añadió.
Según comenta, espera involucrar a otros miembros de la iglesia en este ministerio. «Creo que fomentar con éxito la colaboración entre los episcopalianos de aquí y la Diócesis de El Salvador en cada una de estas áreas prioritarias, promoviendo el intercambio y ampliando las oportunidades de acompañamiento y formación compartida, resultará atractivo para muchos de los nuestros aquí en Los Ángeles».
Woodward es también miembro del consejo directivo y vicepresidente de la Fundación Cristosol, una organización episcopal-anglicana independiente que apoya la labor de la iglesia en El Salvador, especialmente en temas de derechos humanos y desarrollo.
«Las recientes iniciativas del obispo Barahona también son áreas prioritarias para la Fundación Cristosal, así que confío en que la colaboración entre ambas genere una sólida alianza entre la iglesia y la fundación», declaró a la prensa. «La Oficina de Derechos Humanos y Asistencia Legal de Cristosal trabaja con personas con discapacidad y con la comunidad LGBT, y sus iniciativas de emprendimiento social y desarrollo comunitario se centran en jóvenes en situación de riesgo».