El 17 de diciembre, The Gathering organizó un servicio religioso para y por miembros de la comunidad AAPI y sus amigos en la Catedral de San Juan. Foto: John Taylor

Navidad 2023

Mis hermanos en Cristo:

Que usted y los suyos tengan una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo.

En Cuento de Navidad de Charles Dickens, el Fantasma de las Navidades Pasadas le muestra a Scrooge escenas de su infancia. Las versiones cinematográficas que tanto nos gustan capturan las imágenes, pero generalmente no los olores. «Era consciente de mil olores flotando en el aire», escribe Dickens, «cada uno conectado con mil pensamientos, esperanzas, alegrías y preocupaciones olvidadas hacía mucho, mucho tiempo».

Lo mismo nos pasa a la mayoría. Aunque he estado rodeado de adornos navideños todo el mes, no percibí el aroma a pino hasta la noche del tercer domingo de Adviento, cuando las ramas que rodeaban la pila bautismal de la Catedral de San Juan me parecieron deliciosas. Al agacharme para oler de nuevo, me sentí como un niño pequeño con mi familia en el Eastern Market de Detroit, buscando un árbol de Navidad, consciente de lo importante que era para el éxito de las fiestas que el árbol fuera perfecto, el árbol ideal, el mejor árbol de todos, si nuestro presupuesto limitado lo permitía.

Miles de pensamientos, esperanzas, alegrías y preocupaciones; cientos de miles, millones, si contamos a toda una comunidad diocesana. El deseo de que la Navidad sea perfecta, o la falta de una Navidad perfecta. La ilusión de estar con nuestros seres queridos, o la preocupación constante por quienes hemos perdido. Orar por la paz en la tierra, pero encontrarla más escasa que nunca. Desear que el Niño esté a salvo, sabiendo que niños mueren a diario en una terrible guerra en su tierra natal.

John Harvey Taylor

El bebé lo recibe todo, al igual que Cristo Resucitado, a quien también esperamos en esta temporada. Cristo es nuestro pastor y defensor, nuestro consejero y pionero. El Adviento y la Navidad entrelazan la promesa de la Natividad, Dios con nosotros, con el regreso de Cristo en majestad para inaugurar el reino de justicia, paz, rectitud y amor de Dios. En el trabajo que realizamos juntos en la misión y la parroquia, en la diócesis y en toda la Iglesia Episcopal, ayudamos a allanar el camino del Salvador. Que todas las imágenes y aromas de esta temporada, toda la comunión, el consuelo y la alegría, nos fortalezcan y nos animen a continuar la labor compartida de nuestra comunidad de glorificar a Dios y cuidar de su pueblo.

Tuyo en nombre del niño nacido en Belén para salvar al mundo.

El reverendo John Harvey Taylor
VII Obispo de Los Ángeles


Servicio ofrecido el 17 de diciembre por el Encuentro para y por los miembros y sus amistades de la comunidad AAPI de la Catedral de San Juan. Foto: John Taylor

Navidad 2023

La promesa de la Natividad: un mensaje navideño

Mis hermanos y hermanas en Cristo:

Es mi deseo que tanto ustedes como sus seres queridos tengan una muy bendita Navidad y Año Nuevo.

En el Cuento de Una Canción de Navidad de Charles Dickens, el Fantasma de las Navidades Pasadas le enseña a Scrooge escenas de su niñez. La versión en película que tanto amamos logra captar lo que vemos, pero no los aromas. Dickens escribe: “Estaba consciente de los mil olores que flotaban en el aire, cada uno de ellos se conectaban con millas de pensamientos, y esperanzas, y gozos y preocupaciones que hace mucho tiempo había olvidado”.

Esto nos pasa también a la mayoría de nosotros. Aunque casi durante todo el mes, he estado rodeado de adornos de Navidad, no había sentido el olor de pino hasta esta tarde del tercer Domingo de Adviento, cuando sentí el olor que venía de las ramas que circulaban la fuente bautismal en la Catedral de San Juan. Al inclinarme para olerlo de nuevo, el aroma me transportó de manera breve a cuando era un pequeño niño en mi pequeña familia en el Mercado del Este en Detroit, mientras buscábamos un árbol de Navidad, entendiendo de manera ansiosa lo importante que era conseguir el árbol perfecto para la Fiesta Navideña, debía ser el árbol ideal, el mejor árbol de todos, que nuestras finanzas limitadas pudieran costar.

Millas de pensamientos, esperanzas, gozos y preocupaciones – cientos de millas, millones, si contamos a toda la comunidad diocesana. Queriendo tener la Navidad perfecta o que nunca han tenido la Navidad perfecta. Deseando estar junto a los seres amados, o mayormente conscientes de los seres que hemos perdido. Orando por paz en la tierra más, sin embargo, descubriendo que la paz parece estar más escasa que nunca. Deseando que el Niño esté a salvo, sabiendo al mismo tiempo que niños y niñas mueren diariamente en una guerra terrible en la tierra de Su nacimiento.

John Harvey Taylor

El bebé lo entiende todo, así también el Cristo Resucitado, a quien esperamos también en esta temporada. Cristo es nuestro pastor y defensor, nuestro consejero y pionero. Juntos, el Adviento y la Navidad nos traen la promesa del Nacimiento, de Dios con nosotros, con el retorno en su majestad para inaugurar el reino de justicia, paz, rectitud y amor de Dios. En el trabajo misionero y congregacional que hacemos juntos, tanto en la diócesis como en toda la Iglesia Episcopal, ayudamos a enderezar el camino del Salvador. Que todos los aromas y lo que nuestros ojos vean esta temporada, todo el compañerismo, consuelo, y gozo, nos fortalezca y nos aliente para continuar nuestro trabajo común de glorificar a Dios y cuidar del pueblo de Dios en todas nuestras comunidades.

Suyo en el nombre del bebé que nació en Belén para salvar al mundo.

El Rvdmo. John Harvey Taylor
VII Obispo de Los Ángeles